Blog con artículos sobre gestión estratégica de hoteles

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Como garantizar la rentabilidad de una empresa turística. DIEZ

Corrección de objetivos y estrategia si los inicialmente decididos no son viables – Primera Parte

Viene de: Objetivos previstos para F&B por clientes de paso y banquetes

            En el capítulo anterior tratamos de transmitir la importancia del análisis en profundidad de los objetivos que vamos a definir dentro de la estrategia de gestión que hayamos definido para un determinado establecimiento, haciendo referencia a que en los objetivos marcados en los tres capítulos precedentes habíamos creado unos objetivos trampa, escondidos entre la multiplicidad de objetivos formados por los distintos niveles de productividad derivados de diferentes tarifas, régimen de alojamiento, temporadas y el medio de reserva utilizado por cada uno de los clientes.

Si nos fijamos en cada uno de los objetivos, todos ellos son posibles de alcanzar a poco que trabajemos para lograrlos, el problema aparece cuando la suma de todos esos objetivos, hacen imposible el logro del objetivo final, así podemos ver que en:

TARIFA TURISTA con un cupo del 70% de las plazas del hotel, consideramos una ocupación media del 56,20% sobre el cupo de plazas asignado a la misma, y del 39,34% de la oferta total. Objetivo que sin mayor análisis nos puede parecer fácil de lograr dado que los precios de esta tarifa en razón del gasto variable asignado a la misma, nos van a permitir ofrecer una relación calidad precio que hace esos precios muy competitivos.

TARIFA PREFERENTE con un cupo del 20% de las plazas del hotel, consideramos una ocupación media del 67,54% sobre el cupo de plazas asignado a la misma, y del 13,51% de la oferta total. Objetivo que como en el caso anterior nos puede parecer fácil de lograr dado que los precios de esta tarifa en razón del gasto variable asignado a la misma, nos van a permitir ofrecer una relación calidad precio que hace esos precios razonables para un cliente que busca un nivel de servicio, por encima de la media de lo que oferta la competencia.

TARIFA EJECUTIVO con un cupo del 10% de las plazas del hotel, consideramos una ocupación media del 62,86% sobre el cupo de plazas asignado a la misma, y del 6,29% de la oferta total. Objetivo que como en los dos casos anteriores sigue pareciendo fácil de lograr dado que los precios de esta tarifa, en razón del nivel de gasto variable con el que se comercializa la misma, nos permite ofrecer a los clientes una relación calidad precio muy superior al de la mayoría de establecimientos de superior categoría, lo que hace esos precios razonables para un cliente que busca la excelencia en el servicio que recibe.

Tal y como se presentan cada uno de los objetivos parecen fáciles de lograr en cada uno de los niveles de productividad considerados, así vemos que en el

PRIMER NIVEL por tarifas, los resultados planteados en cada una de ellas parecen relativamente fáciles de lograr.

SEGUNDO NIVEL relativo a los regímenes de ocupación se han definido objetivos razonables en cada una de las tarifas.

TERCER NIVEL en el que vemos en las distintas temporadas los objetivos de cada tarifa, manteniendo dichos objetivos dentro de porcentajes de ocupación, que se ajustan a las previsiones de la demanda que puede esperarse en cada una de ellas.

CUARTO NIVEL en el que se analizan los objetivos según el medio de reserva que pueda ser utilizado por los potenciales clientes, siendo factible cada uno de los objetivos considerados.

Ahora bien si todos y cada uno de los objetivos marcados son viables, es más, si vistos uno a uno, nos permite buscar el “target” más adecuado para el logro de cada uno de los objetivos marcados

¿Dónde está el problema?

¿Es cierto que esos objetivos pueden esconder una trampa?

            Profundicemos en el análisis de los objetivos señalados, por el simple método de totalizar los objetivos de las tres tarifas por temporadas, pudiendo encontrar, que el objetivo de lograr una cobertura del 60,35% de los Gastos Fijos y Beneficio deseado por medio del área de alojamiento, en sus distintos regímenes de ocupación, que se lograría con una ocupación media del 59,13%, y que puede considerarse que está dentro de los parámetros en que se mueven los niveles medios de ocupación del país, son totalmente viables, más cuando con la diferenciación sobre las ofertas de la competencia que pueden representar los niveles de servicio definidos para cada una de las tarifas, se está ofreciendo la mejor relación CALIDAD/PRECIO del mercado en el que se desarrolla la actividad de ese hotel.

Al realizar la totalización de todos los objetivos que configuran el objetivo de rentabilidad del hotel, que pretendemos obtener con los clientes alojados en el mismo, nos encontramos con que a la:

TEMPORADA ALTA con 62 días, le pedimos el 26,25% de la rentabilidad deseada, resultando que los distintos objetivos que la constituyen precisan un nivel de ocupación del 115,77% con 30.145,47 plazas en la temporada y media de 486,22 plazas día, cuando la oferta total es de 420 plazas, convirtiendo el objetivo de ventas de 2.023.277,65 € en una trampa para la rentabilidad final del establecimiento, al ser imposible de lograr, precisamente en la temporada de negocio de más alta productividad.

TEMPORADA MEDIA ALTA con 67 días, le pedimos el 15,85% de la rentabilidad deseada, y los distintos objetivos que la constituyen precisan un nivel de ocupación del 81,91% con 23.050,51 plazas en la temporada, a media de 344,04 plazas día, con un objetivo de ventas de 1.303.622,60 €, lo que nos permite considerar posible la rentabilidad que se pretende obtener en esta temporada, sin dejar mucho margen para las correcciones que precisemos para hacer frente a la baja de rentabilidad que pueda generarse en la temporada alta.

TEMPORADA MEDIA BAJA con 92 días, le pedimos el 9,95% de la rentabilidad deseada,  los distintos objetivos que la constituyen precisan un nivel de ocupación del 51,80% con 20.014,04 plazas en la temporada, a media de 217,54 plazas día, con un objetivo de ventas de 875.354,37 €, lo que nos permite considerar posible la rentabilidad que se pretende obtener en esta temporada, con cierto margen para las correcciones que precisemos realizar para hacer frente a la bajada de rentabilidad que se generara en la temporada alta.

TEMPORADA BAJA con 145 días, le pedimos el 8,30% de la rentabilidad deseada,  y los distintos objetivos que la constituyen precisan un nivel de ocupación del 29,04% con 17.687,49 plazas en la temporada, a media de 121,98 plazas día, con un objetivo de ventas de 754.263,50 €, lo que nos permite considerar que existe amplia capacidad de maniobra, durante esta temporada, que precisamente es la más larga del ejercicio económico.

Al llegar a este punto podemos ver la necesidad derealizar correcciones en  nuestro primer acercamiento a los objetivos de rentabilidad, pudiendo trabajar ya con mucha mayor comodidad con ayuda del conocimiento que sobre los diferentes niveles de productividad de los clientes, nos ofrecen las tablas de opciones múltiples con las que se complementan las herramientas de gestión presupuestaria que hemos diseñado para este establecimiento.

Así vamos a decidir las posibles correcciones dentro de niveles de seguridad que nos garanticen el logro de los objetivos marcados para el ejercicio económico que estamos analizando, lo que podemos hacer manteniendo el mismo requerimiento de rentabilidad para cada una de las tarifas, lo que nos llevará a cambios dentro del Cuarto nivel el que afecta a los Medios de Reserva, generando cambios en el Tercer nivel correspondiente a las Temporadas, con correcciones del Segundo nivel que afecta a los distintos Regímenes de Alojamiento.

En un próximo post bajo el titulo Como garantizar la rentabilidad de una empresa turística. ONCE vamos a pasar a Corrección de objetivos y estrategia si los inicialmente decididos no son viables – Segunda Parte

Autor: Miguel Angel Campo Seoane

Este post estará publicado además de en este blog, en los que el autor tiene en Hosteltur, Directores de Hotel e Invat.tur.

Un Director de Hotel, lo sea de Cadena Hotelera u hotel independiente puede y debe exigir el respeto debido al puesto que ocupa

Un Director de Hotel, lo sea de Cadena Hotelera u hotel independiente puede y debe exigir el respeto debido al puesto que ocupa

            Al estar escribiendo la relación de Ministros de Turismo de cada vez más corta trayectoria, especialmente a partir de 1973, me ha hecho recordar la siguiente anécdota que me ocurrió siendo Director del Hotel Formigal en el inicio de la temporada de ski, durante el mandato de Pio Cabanillas, a la que hago mención en ¿Necesita España un Ministerio de Turismo? Primera parte.

            A principios de Diciembre de 1974 se va a inaugurar en la estación de ski una capilla románica, que ha sido trasladada piedra a piedra desde su anterior emplazamiento en el desaparecido pueblo de Basarán, para la celebración están invitadas distintas autoridades y personalidades, que asistirán después de la ceremonia a un banquete a celebrar en el Hotel Formigal.

            En ese mismo año, la hostelería de Formigal ha sido integrada en la Cadena Hotelera Corona, por fusión de los cuatro hoteles que junto a los servicios de restauración en las pistas de ski, dirijo en ese momento en Formigal y Sallent de Gallego, con la cadena de hoteles urbanos cuyo buque insignia es el Hotel Corona de Aragón, pasando a depender de la Dirección General de esa Cadena.

            La víspera de la celebración a mediodía, cuando tengo todo lo relacionado con la celebración del día siguiente preparado, recibo una llamada telefónica del Director General de la cadena, para comunicarme, que al día siguiente subirán el Maître d’Hotel y Jefe de Cocina del Hotel Corona de Aragón para hacerse cargo del servicio, no pudiendo salir de mi  estupor ante semejante comunicación, le pregunto un tanto indignado

¿Quién ha solicitado esa ayuda?

a lo que me responde

Tienes que considerar que vosotros sois un hotel de temporada sin tanta experiencia en banquetes como tienen en el Hotel Corona

mi respuesta fue

¿Sabes por casualidad cual es mi experiencia y la de mi personal en la organización de banquetes y cualquier tipo de evento? En ningún caso voy a admitir en mi hotel a esas personas para dirigir el banquete

Dándome la siguiente contestación

Ha sido una decisión del Consejo de Administración y ya no tiene vuelta atrás

            No podía salir de mi estupor ante semejante respuesta, no pudiendo entender, que se pudiera reunir un Consejo de Administración para decidir tal nimiedad, por lo que mi respuesta fue

Quieres decirme, ¿Quien c… es el Consejo de Administración para tomar una decisión como esa, sin contar antes con la opinión de su Director o haber decidido SU CESE CASO DE  CONSIDERARLO INCOMPETENTE? Quiero que tomes nota de que si mañana aparecen en Formigal el Maître y Jefe de Cocina del Hotel Corona, y yo sigo siendo el Director de este establecimiento, no van a tener acceso a las instalaciones, ni a dar ningún tipo de instrucciones a mis empleados

            Ante mi sorpresa, ya que esperaba un despido inmediato, me responde

¿Entonces qué podemos hacer? Tienes que darte cuenta de que mañana asistirá al banquete el Ministro y estamos preocupados por que todo salga a la perfección

mi respuesta fue,

¿Quieres decirme que es un Ministro, además de un futuro cesado? Si eso os va a dejar más tranquilos, estoy dispuesto a admitir que me mandes a tus dos mejores camareros, para colocarlos en la mesa de la presidencia

            Al día siguiente aparecen en el hotel dos camareros extras de los que utilizaba el Hotel Corona en sus banquetes, que no me ofrecen las garantías de calidad que espero tener con mi propio personal, por lo que les asigno dos rangos al final del salón, totalmente alejados de la presidencia.

            Una vez terminado el servicio, se me acerca el Presidente del Consejo de Administración con el Secretario del Consejo y el Consejero Delegado para felicitarme por la organización y la calidad del servicio, dándoles las gracias en nombre propio y de todos mis empleados. En ese momento se acerca a nosotros el Director General, para felicitarme igualmente, sintiéndome obligado a decirle delante del  Presidente y resto de miembros del Consejo presentes

No es necesario que me felicites, porque haya salido bien el servicio, porque para eso me pagáis, para mí y para quienes trabajan conmigo es suficiente con que se nos respete.

            Como podréis suponer, siguió la conversación aclarando los mal entendidos y la posición de cada uno de nosotros, y en contra de lo que alguno pueda pensar, pese a haber tenido algún que otro encontronazo más con el Director General, esa ha sido una de las empresas en las que he trabajado durante uno de los periodos más largos de mi vida profesional, y si he recordado esta anécdota, ha sido porque mis palabras sobre el Ministro fueron premonitorias, ya que solo cuatro meses después fue sustituido al frente del Ministerio.

            En la conversación que siguió, ya en tono más distendido, introduje una pregunta:

¿Han pensado ustedes por un solo momento, en lo que hubiera podido ocurrir, si al aparecer el Maître y Jefe de Cocina del Hotel Corona, cuando todo está organizado y están en plena preparación, mi personal de comedor y cocina, al sentirse herido en su amor propio, decide abandonar el servicio, sin tiempo para dar pie a cualquier tipo de alternativa?

            A lo que la respuesta del Director General fue

No había pensado en esa posibilidad

            Y mi respuesta

Pues ese, fue el primer pensamiento que vino a mi cabeza, cuando me llamaste y me diste la noticia, ya que quienes dirigimos, estamos obligados a tener previsto hasta lo imprevisible.

            Soy consciente de que mi actuación no se ajustó a la media de comportamiento de la mayoría de personas que con mi cargo se hubiese visto en la misma situación, pero mientras estuve en activo, en ningún momento permití que se me faltase al respeto, ni en mi persona, ni en quienes trabajaban conmigo, porque siempre tuve muy claro un viejo proverbio, creo que de origen chino, que dice más o menos:

Puedes contratar gente que trabaje para ti, pero debes ganar su respeto para que trabajen contigo

prefiriendo dejar la empresa en la que trabajaba, cuando veía comportamiento prepotentes o, a mi juicio, inadecuados de los responsables de la misma.

          Mi carácter, unido a juicio de más de uno, a una quizá desmedida seguridad en mí mismo, y lo mucho que había sacrificado a lo largo de los años para alcanzar la formación que tenía, ha hecho que hasta después de haber cumplido los cincuenta años, saliese elegido para ocupar el puesto ofertado en todos los procesos de selección a los que me presentaba. Viendo lo difícil que podría ser encontrar un nuevo puesto de trabajo por medio de un proceso de selección teniendo más de cincuenta años, al dejar mi penúltima dirección hotelera a punto de cumplir 56 años, inicié un proyecto como consultor, para que en el segundo trabajo de consultoría realizado me ofreciesen la dirección del proyecto presentado, sustituyendo a título personal a la Cadena Hotelera que llevaba la gestión del establecimiento hasta aquel momento.

            Curiosamente los proyectos de consultoría han sido los que dieron paso a mi primer trabajo como Director de Hotel con 33 años y al último, cumplidos los 56 años y en el que permanecí hasta mi jubilación en el año en que cumplía 66 años, después de cincuenta y dos años de vida activa en la hostelería, en los que toque todos los palillos, trabajando en tres ocasiones en organismos vinculados con la Administración, en el primer caso la americana en el Central Accounting Office en la Base USAF de Torrejón de Ardoz, en el segundo en el Ministerio de Trabajo en el Programa de Promoción Profesional Obrera (antiguo P.P.O.) como Monitor de Recepción y Administración en el Hotel Escuela de Marbella (primer hotel escuela creado en España), y en la tercera ocasión como Director de un hotel propiedad de la Confederación Nacional de Cámaras Agrarias, vinculado a la Administración a través del Ministerio de Agricultura.

            En los dos primeros casos presente mi dimisión, en el primero en 1966 para ingresar en el PPO, y en éste en 1969 para pasar a dirigir mi primer hotel, en el último caso presente demanda de resolución de contrato en diciembre de 1991, al haber sido extinguida la Confederación Nacional de Cámaras Agrarias el 26 de octubre de ese mismo año, para pasar a depender de una Comisión Gestora Liquidadora del Patrimonio de dichas Cámaras, que trata de introducir cambios sustanciales en mis condiciones de trabajo, obteniendo la resolución del mismo en mayo de 1992, a punto de cumplir cincuenta y seis años.

            Puede ser interesante ver el contenido de los post: Dejarte explotar SI, pero solo lo necesario, Publicado en la Comunidad Hosteltur por campo_seoane el 31 de Mayo de 2011 y Movilidad y polivalencia dos virtudes de un buen profesional del turismo Publicado en la misma Comunidad por campo_seoane el 28 de Mayo de 2011, por cuanto pueden ayudar a comprender como se ha podido forjar el carácter que da pie a la anécdota que es la base motivacional de este post.

            Pienso que la seguridad a un trabajador por cuenta ajena, no se la dan las características de un contrato laboral, ni una legislación por muy tuitiva que sea la misma, ni el sentido de responsabilidad social de una empresa, la seguridad del trabador, solo se basa de forma efectiva en su preparación y polivalencia, si es un gran especialista, solo podrá trabajar en un determinado puesto de trabajo, tanto más solicitado cuanto mejor pagado esté, sin muchas alternativas para que pueda mantenerlo a lo largo de toda su vida laboral, sin embargo si es un trabajador polivalente, siempre dispondrá de alternativas laborales, por mucho que cambie la legislación laboral, los responsables o los objetivos de las empresas e incluso la edad de ese trabajador.

            Anécdotas de parecido calado, algunas imborrables en mi recuerdo, unas con altos directivos, otras con empresarios, empleados o clientes, a lo largo de cincuenta y dos años de profesión, e incluso con miembros de la Administración en los tres años previos a la dirección y los treinta y tres como director, darían materia para escribir más de un libro.

 Autor: Miguel Angel Campo Seoane

Original publicado en las Comunidades Hosteltur  y Directores de Hotel

La comercialización hotelera y la figura del comercial del hotel.

La comercialización hotelera y la figura del comercial del hotel.

            Después de haber escrito TREINTA Y SIETE  post   relacionados con el Revenue Management y la comercialización hotelera, de los que  los SEIS que aparecen a continuación tienen en su título las palabras comercializador, comercialización o comercializar, ver:

  1. El Revenue Manager: ¿Comercializador hotelero o “Espanta Clientes”?, Publicado el 21 de Enero de 2011
  2. Es necesario un cambio de enfoque en la comercialización hotelera, Publicado el 19 de Junio de 2011
  3. Nuevo enfoque a la comercialización hotelera.- Introducción, Publicado el 1 de Julio de 2011
  4. Nuevo enfoque a la comercialización hotelera: Enfoque a la rentabilidad de la comercialización hotelera. UNO, Publicado el 1 de Julio de 2011
  5. Nuevo enfoque a la comercialización hotelera: A la búsqueda del cliente directo. DOS, Publicado el 4 de Julio de 2011
  6. Seguimos sin tener claro como comercializar nuestros hoteles, Publicado el 1 de Agosto de 2011

            Con otros TREINTA Y DOS post sobre comercialización no tan relacionados de forma directa con el RM, con los siguientes links y fecha de publicación :

  1. ¿Sabemos donde estamos y lo que queremos?, Publicado el 16 de Abril de 2009
  2. Una oportunidad perdida, Publicado el 16 de Abril de 2009
  3. Las Estadísticas, el Turismo y las Lamentaciones del Sector, Publicado el 16 de Abril de 2009
  4. Diferenciación frente a estandarización, Publicado el 16 de Abril de 2009
  5. ¿Soluciona la reducción de costes los problemas de gestión?, Publicado el 16 de Abril de 2009
  6. ¿Son los problemas del turismo mis problemas?, Publicado el 18 de Abril de 2009
  7. Puntos fuertes de la diferenciación, Publicado el 20 de Abril de 2009
  8. La estacionalidad del sector hotelero, Publicado el 21 de Abril de 2009
  9. Errores de planteamiento en marketing, Publicado el 10 de Mayo de 2009
  10. Amenazas para el modelo turístico, Publicado el 16 de Mayo de 2009
  11. La imagen de Benidorm, Publicado el 3 de Junio de 2009
  12. Clientes de larga estancia para minimizar la estacionalidad, Publicado el 11 de Junio de 2009
  13. Clientes de larga estancia para minimizar la estacionalidad DOS, Publicado el 9 de Septiembre de 2011
  14. Como degradar la imagen de un establecimiento turístico, Publicado el 18 de Julio de 2009
  15. Planteamientos comerciales diferenciados en el sector hotelero , Publicado el 27 de Julio de 2009
  16. ¿Es oportuna y positiva la campaña promocional “I Need Spain”?, Publicado el 5 de Marzo de 2010
  17. Hablemos de la elasticidad de la demanda hotelera, Publicado el 31 de Marzo de 2010
  18. Hablemos de comercialización hotelera, Publicado el 17 de Mayo de 2010
  19. Como entiendo la comercialización hotelera en el momento actual, Publicado el 21 de Mayo de 2010
  20. Errores más frecuentes en los proyectos de promoción, comunicación y comercialización hotelera., Publicado el 31 de Mayo de 2010
  21. ¿Pueden los avances tecnológicos hacer desaparecer a los representantes hoteleros?, Publicado el 14 de Junio de 2010
  22. ¿Nuevas técnicas de Marketing, Revenue Management última generación o tomadura de pelo?, Publicado el 16 de Septiembre de 2010
  23. Comercialización Hotelera, Publicado el 24 de Julio de 2010
  24. ¿Qué opinión tienes de la publicidad en la actividad turística?, Publicado el 14 de Junio de 2010
  25. Cambios que pueden convertirse en oportunidad para nuestra hostelería, Publicado el 23 de Septiembre de 2010
  26. Comentemos sobre la lógica de la comercialización hotelera, Publicado el 19 de Octubre de 2010
  27. Lo que aprendí en la jornada “La influencia de Internet en los 7 procesos del viaje” en Benidorm, Publicado el 4 de Noviembre de 2010
  28. ¿Hasta cuándo vamos a continuar por el camino equivocado?, Publicado el 27 de Diciembre de 2010
  29. ¿Es España un destino turístico barato?, Publicado el 28 de Diciembre de 2010
  30. Un nuevo peligro en el horizonte del turismo en España, Publicado el 28 de Enero de 2011
  31. La diferenciación y el precio estrategias de posicionamiento en el mercado, Publicado el 6 de Febrero de 2011
  32. Nada cambia en el turismo, Publicado el 7 de Abril de 2011

            Cuando el pasado 24 de Noviembre José Madrid Madrid con el “nick” albufera publicó su primer post en esta comunidad con el título de La figura del comercial del hotel., pensé que se podía abrir un interesante debate sobre dicha figura, al pensar, quizá erróneamente, que nunca ha estado bien definida en la industria hotelera, al haber querido trasladar lo que dicha figura es en cualquier otra industria al mundo de la hotelería, sin adaptarla a las especiales circunstancias que la transversalidad de esta industria implican.

            Para que mi punto de vista sobre la figura del comercial de hotel, pueda ser entendida, he pensado que podría ser necesario informar sobre lo que tengo publicado en relación con la comercialización hotelera, para que  pueda distinguirse entre lo que se hace y ha venido haciendo a lo largo de los años, y lo que personalmente entiendo que debiera hacerse para que la figura del comercial de hotel tenga un objetivo práctico en la estructura de éste, sin que con ello pretenda dar a entender que las cosas deban hacerse como las he hecho a lo largo de mi vida activa, ya que nunca ha sido igual la forma en que he realizado la comercialización a lo largo de los años y en los diferentes hoteles que dirigí, si bien, siempre he mantenido la filosofía en la que se ha basado la forma de hacer en cada momento y establecimiento.

            Como primer punto a considerar a la hora de comercializar un hotel, deben distinguirse las grandes diferencias que, a causa de la transversalidad a la que hacemos referencia en párrafo anterior, existen entre la industria hotelera y cualquier otro tipo de industria en las tres áreas fundamentales que los diferencian, para poder pensar en la figura del comercial de hotel:

a)      PERSONAL

            En la industria hotelera el personal es pieza clave, por encima de lo que pueda representar en cualquier otra industria, por:

  • a.1) Ser el mayor coste de la explotación.
  • a.2) Estar en constante relación con el cliente.
  • a.3) Influir de forma decisiva en las experiencias del cliente.
  • a.4) Poder convertirse en prescriptor de los servicios hoteleros.

b)      CLIENTELA

            En la industria hotelera la clientela se diferencia de la de cualquier otra industria por:

  • b.1) Que el consumo del producto hotelero es simultaneo a su uso.
  • b.2) Que siente sus sentimientos de aceptación o rechazo de forma inmediata.
  • b.3) Que tiene una intensa relación con el personal durante el uso de los servicios hoteleros.
  • b.4) Estar fuertemente influenciado por la intensidad de la relación con el personal.

c)      PRODUCTO/SERVICIO

            Como en los dos puntos anteriores, el producto hotelero se diferencia de cualquier otro producto de la industria, por:

  • c.1) Que la percepción que el cliente recibe del producto/servicio no es de efectos diferidos.
  • c.2) Que su disfrute esta unido a la acción de muy diferentes empleados.
  • c.3) Que la actuación de un empleado puede producir cambios en la percepción del cliente sobre los distintos productos/servicios que recibe.
  • c.4) Que la multiplicidad de productos/servicios con los que se relaciona el cliente durante su estancia en el hotel, no existe en ninguna otra industria.

            La sutileza de las relaciones interpersonales que se producen, durante el uso/consumo del producto/servicio hotelero, entre clientes y personal del establecimiento hotelero, se magnifica debido a que en el hotel, muchos empleados están en relación directa con cada cliente, durante el uso/consumo de sus productos, influyendo tanto en la percepción del producto/servicio que el cliente usa o consume, como en la imagen de la empresa de la que recibe ese servicio/producto, mientras que en la mayoría de otras industrias, el uso/consumo del producto o servicio por parte del clientes se realiza de forma diferida, y por otra parte hay muy pocos empleados en relación directa con un gran número de clientes, siendo muy escasa la influencia de esos empleados sobre la percepción que el cliente pueda recibir sobre el producto, cuando lo utiliza o consume, aunque si puedan influir de forma positiva sobre la imagen de la empresa durante el uso o el consumo del producto.

            Del “mix” derivado de todas esas diferencias, debemos deducir una alta capacidad de aprovechamiento comercial de todos y cada uno de los empleados del establecimiento, por medio de la calidad de su servicio, que puede convertirlos en “figura básica del comercial del hotel”,  para que por medio de la misma, podamos dar paso a la más importante figura del comercial del hotel, EL CLIENTE SATISFECHO, al no existir en la industria hotelera otra “figura de comercial” realmente válida.

            Quisiera que no se mal interpretase la siguiente aseveración que he realizado en muchas ocasiones, y que realizo con el máximo respeto a la figura del comercial de cualquier actividad, incluida la hotelera, sin que sea comprendida en profundidad y con todo el significado que quiero dar a la misma, cuando digo que

UN HOTEL QUE A LOS TRES AÑOS DE SU APERTURA, NECESITA UN DIRECTOR COMERCIAL, ESTA ENSEÑANDO A DEMASIADOS CLIENTES A DONDE NO TIENEN QUE VOLVER

            Cuando en un hotel, sus clientes no reciben plena satisfacción, la búsqueda de más clientes por parte de un Director Comercial o de Ventas, Revenue Manager o cualquier otro título que queramos dar a esa figura, solo sirve para ENSEÑAR A MAS CLIENTES A DONDE NO TIENEN QUE VOLVER, lo que antes o después llevará a que no puedan encontrar nuevos clientes, haciendo más y más difícil la labor de esa figura, cuyo único argumento de venta termina siendo el precio, con el problema de que siempre podrá encontrar ofertas más baratas que las suyas, si pretende vender a un precio rentable, salvo que se hagan conscientes de esa realidad y cambien de forma radical sus estrategias, buscando la rentabilidad a través de la plena satisfacción de sus clientes, objetivo imposible de conseguir en un enfoque a la plena ocupación y con hoteles estandarizados en sus ofertas y formas de hacer comerciales, como puede verificarse a través de la lectura de los post referenciados al inicio de éste, y de las series ¿Es compatible la rentabilidad de un hotel con su enfoque comercial a la plena ocupación? Sexta parte, del que el link anterior corresponde al último de sus capítulos y Política de precios y Revenue Management – CINCO de la que el link precedente corresponde al último post publicado de la misma, y de la que hay varios post más pendientes de publicación.

            Es patético ver como en muchos establecimientos hoteleros se ha ido reduciendo el personal de base, para ser sustituidos por una inflación de cargos directivos que poco a poco han ido dejando sin contenido y responsabilidad las funciones de los Jefes de Departamento y Mandos Intermedios, dificultando una labor efectiva de éstos, por los compromisos asumidos por directivos sin claro y profundo conocimiento de las limitaciones que pueden tener para determinados servicios, provocando baja calidad de los servicios contratados por los clientes.

            Me gustaría dejar como conclusión a este post, que la figura del comercial de hotel, debe estar representada por cada miembro de la plantilla, comenzando en el Director de Hotel y terminando en el último de los botones, pasando por Jefes de Departamento y todo el personal de base, para que por medio de la labor de todos ellos, se convierta AL CLIENTE en el más importante influenciador, prescriptor y promotor del establecimiento, para que sea el cliente la FIGURA MÁS VISIBLE DEL COMERCIAL DEL HOTEL, con la gran ventaja de que en lugar de cobrar por realizar esa función, paga la factura correspondiente a los servicios que le han dado satisfacción, sin perjuicio de la labor que en la mayoría de hoteles, en terreno más funcional debiera depender del Director del Hotel, Jefe de Recepción y Recepcionistas cuya labor en esa función debiera estar mucho más potenciada de lo que lo está en la actualidad, así como la labor que en el terreno de la comercialización de banquetes y todo tipo de eventos, en combinación con los anteriores, debieran realizar el Maître d’Hotel, como primer responsable y el Segundo Maître y Jefes de Sector en ausencia de éste.

Autor: Miguel Angel Campo Seoane

Este post pueden encontrarlo publicado tambien en Hosteltur

Es necesario un cambio de enfoque en la comercialización hotelera

Es necesario un cambio de enfoque en la comercialización hotelera

            A la vista del post Intención y criterios a la hora de reservar un resort en 2011, Publicado por HotelworldConsulting el 16 de Junio de 2011, en el que realizado el 18 de junio de 2011, un comentario que me ha parecido que podría dar lugar a un nuevo post, en el que no solo nos fijemos en los criterios del medio elegido para realizar una reserva vacacional o de negocios, para ampliar el análisis a otros muchos factores, como pueden ser, el conocimiento de las expectativas del cliente, no solo en cuanto a calidad del establecimiento elegido, para hacerlo en cuanto espera de la calidad del destino en su conjunto, del medio ambiente, de las facilidades y seguridad que podrá encontrar fuera del resort o establecimiento que pueda elegir, con la finalidad de que en el futuro, no sea solo el precio el argumento para vender los servicios hoteleros.

            Es curioso comprobar como cambian los criterios de un país a otro, supongo que tanto por factores de cultura, como de credibilidad de los medios a utilizar, así podemos ver que:

El 100% de aceptación solo aparece para las Agencias de Viajes en Rusia, para las Recomendaciones de familiares y amigos en los Emiratos Arabes Unidos y para los Tour Operadores en el Reino Unido.

Con el 75% solo aparece Internet y solamente en dos países USA y Alemania.

Con el 50% aparecen en USA Agencias de Viajes y Tour Operadores, en Rusia las Recomendaciones de familiares y amigos, en Alemania las Recomendaciones de familiares y amigos y los Agentes de Viajes, y en Reino Unido comparten esta valoración las Recomendaciones de familiares y amigos, los Agentes de Viajes e Internet.

Con el 25% tenemos en USA las Recomendaciones de familiares y amigos, en Alemania a los Tour operadores, y curiosamente en los Emiratos Arabes Unidos comparten esta valoración Internet, Agentes de Viajes y Tour Operadores.

La valoración del 0% solo aparece en Rusia para Internet y Tour Operadores.

            Sería importante ampliar el análisis de los datos que nos aporta en ese post el amigo Daniel por parte de todos aquellos que estén interesados en la comercialización, para ampliar el conocimiento sobre la necesidad de los cambios de enfoque, que pueda necesitar ésta, según el mercado objetivo al que pueda dirigir su oferta.

            Si muchos directores de hotel y directores comerciales fuesen capaces de profundizar en análisis de estas características, junto a otros como podría ser el conocimiento de, además de los criterios del medio de elección, cuales son las expectativas que el cliente objetivo tiene sobre el Resort, Hotel o Destino que elige, les sería mucho más fácil definir una verdadera política de Revenue Management por medio de tarifas que se diferencien por contenidos, nivel de servicios y temporadas definidas de forma transparente, y no por una política de precios de “aquí te cojo, aquí te mato” que haga que con los mismos servicios y en una misma fecha, haya clientes con muy diferentes precios, política que solo lleva a la larga a la pérdida de la fidelidad de los clientes, que no se sienten valorados por la empresa que realiza estas prácticas, y que termina haciendo que en las actuales circunstancias de sobre oferta, la mayoría de clientes entren en el establecimiento a través de las tarifas con precios mas bajos, una vez saben cómo funciona el sistema.

            Se que lo que señalo en el párrafo anterior no va a contar con la aceptación de la mayoría de los profesionales del sector, especialmente de aquellos que son directores comerciales, o de los modernos responsables de lo que definen como Revenue Management, y que en el párrafo anterior he definido como la política de precios de “aquí te cojo, aquí te mato”, por la que en un determinado establecimiento, la política de precios ni es transparente, ni existe paridad de la misma en los diferentes medios de intermediación, o de éstos con el propio establecimiento, convirtiendo la política de precios, más que en un elemento de captación y fidelización de clientes, en un constante sistema de agravio comparativo, que impulsa al cliente en lugar de a la fidelidad a un determinado destino o establecimiento, a la búsqueda constante del precio más barato.

            Puede sonar duro, cuanto aquí se señala con respecto a como se lleva a cabo la política de precios en la actualidad en muchos establecimientos hoteleros, vamos a suponer un hotel de 100 habitaciones, con precio oficial para todo el año de 150,00 €, un gasto variable por habitación ocupada y día de 18,00 € y un gasto fijo diario de 4.500,00 €, en este ejemplo para facilitar los cálculos a realizar, adoptamos la siguiente política de precios en una estrategia de Revenue Management, considerando:

  • Para reservas con más de un mes de antelación a la fecha de llegada, disponer de hasta un 50% de las habitaciones para ser reservadas a 60,00 €.
  • Si no se hubiese alcanzado el 50% de ocupación  con más de un mes de antelación a la fecha de llegada, se mantendrá el precio de 60,00 € hasta 10 días antes de la fecha de llegada o haber alcanzado el 65% de habitaciones reservadas, en que de acuerdo con los días disponibles para seguir reservando se adoptará la medida más apropiada de aumento o reducción del precio.
  • Alcanzado el 50% de habitaciones reservadas con más de un mes de antelación, se dispone, hasta 10 días antes de la fecha de llegada, un 25% de habitaciones para ser reservadas a 90,00 €.
  • Caso de no alcanzarse el 75% de habitaciones reservadas hasta 10 días antes de la fecha de llegada, pero habiéndose superado el 65% se mantiene el precio de 90,00 € hasta 3 días antes de la fecha de llegada, y si no se hubiese alcanzado se admite la negociación para reservar por encima de 60,00 €.
  • Alcanzado el 75% de habitaciones reservadas hasta 10 días antes de la fecha de llegada, se dispone subir el precio a 120,00 €, hasta alcanzar el 90% de habitaciones reservadas con hasta 3 días de antelación a la fecha de llegada, y dependiendo de la antelación con la que se hubiera alcanzado esa cota se considera mantener dicho precio o subir a los 150,00 € de precio máximo, o bajar hasta los 90,00 €, según las posibilidades que puedan preverse de ventas.

            Es posible que sin tanta complejidad, ni diferencias entre los distintos niveles de precio, esta sería más o menos la política de un Revenue Manager al uso, con lo que en la misma fecha y para el mismo servicio, podríamos tener, considerando que en esa determinada fecha, se acertase con todos los cupos señalados:

  • 50 habitaciones reservadas a 60,00 € con una previsión de ingreso de 3.000,00 €.
  • 25 habitaciones reservadas a 90,00 € con una previsión de ingreso de 2.250,00 €.
  • 25 habitaciones reservadas a 120,00 € con una previsión de ingreso de 3.000,00 €.
  • Totalizando unas ventas con 100 habitaciones vendidas, de 8.250,00 € y repercusión de 82,50 € por habitación

            Consideramos que la media en cada nivel porcentual de reservas, se alcance en las fechas en que no se alcancen las expectativas y se haya de bajar el precio, con los días en que se mejore y se pueda subir.

            Así en el ejemplo anterior tendríamos el siguiente resultado:

Gasto Variable:

  • 100 habitaciones por 18,00 € totalizando        1.800,00 €.    657.000,00 € año.
  • Gasto fijo del día totalizando                                4.500,00 €  1.642.500,00 € año.
  • Total gasto del día                                                    6.300,00 €  2.299.500,00 € año.
  • Ventas presupuestadas                                      8.250,00 €  3.011.250,00 € año.

Resultado antes de impuestos:  23,64%                 1.950,00 €     711.750,00 € año.

            Resultado de un año completo con el imposible objetivo de plena ocupación, nos generaría un beneficio de 711.750,00 €, que habremos obtenido con clientes que con el hotel lleno, si hay alguna habitación con el precio máximo, habrán pagado: En el 50% de las habitaciones un 60% menos que los clientes que más hayan pagado, un 25% de las habitaciones un 50% menos, y el resto de habitaciones deducido el número de las que hayan pagado el precio máximo, habrán pagado un 20% menos, si consideramos que en la realidad tendríamos determinados fallos sobre esa hipótesis de ocupación total, y aceptamos que en el mejor de los casos y con la política de precios diseñada, la ocupación no superase en media anual el 85%, el resultado no sería de 604.987,50 € equivalente al 85% del beneficio de plena ocupación, quedando reducido a 153.300,00 €, equivalente a solamente el 21,54% del resultado anterior, en el caso de que la política de RM, no redujese los precios de venta al encontrarse con fechas en las que la ocupación bajase de forma sensible, como podemos ver en el siguiente desglose, en el que mantenemos los precios de cada nivel de ocupación:

85 habitaciones a 18,00 € de gasto variable totalizando    1.530,00 €.    558.450,00 € año.

Gasto fijo del día totalizando                                 4.500,00 €  1.642.500,00 € año.

Total gasto del día                                                6.030,00 €  2.200.950,00 € año.

  • Ventas presupuestas                                  6.450,00 €  2.354.250,00 € año.
    • 50 habitaciones por 60,00 €                3.000,00 €
    • 25 habitaciones por 90,00 €                2.250,00 €
    • 10 habitaciones por 120,00 €              1.200,00 €

Resultado sobre ventas antes de impuestos           420,00 €     153.300,00 € año, 6,51%

            Esa política de Revenue Management posiblemente dará como resultado:

1)      El que solo estén satisfechos los clientes que hayan pagado el menor precio, con grandes posibilidades de perder a un porcentaje más alto cuanto mayor sea el precio pagado del resto de los clientes.

2)      Que los clientes que hayan pagado los precios intermedios, traten en el futuro, caso de volver al establecimiento, de hacerlo por medio de los precios más bajos.

3)      Si en la plaza en la que se realiza este tipo de “Revenue Management” hay sobre oferta, en la actualidad situación normal en la mayoría de destinos, habiendo por lo tanto pocas fechas con posibilidad de aumentar los precios del “early booking”, para ser más habitual que tengan que bajarse los precios según se vaya acercando mas la fecha de ocupación,  llevará a un lógico paso del cliente hacia un “late booking” que le permite alcanzar cada vez precios más bajos.

4)      En cualquiera de los niveles señalados que haya una irrecuperable pérdida de clientes que puedan sentirse engañados con dichas prácticas, sobre todo en el caso de aquellos que se puedan considerar clientes habituales de ese establecimiento.

            Ese es el tipo de “Revenue Management” que considero equivocado, aunque ya se que a la vista del ejemplo, la mayoría pasarán a señalar que el “Revenue Management” tiene en cuenta muchas más cosas, que es mucho más que el precio, pero la realidad pura y dura, es que queramos reconocerlo o no, esa es la política que la mayor parte de empresas y “Revenue Managers” practican en la actualidad.

            El “Revenue Management” que he practicado desde los principios de los años setenta, y que defiendo, porque me ha demostrado su eficacia de forma constante en todo tipo de establecimientos, sean turísticos, de negocios deportivos o de salud, se basa en cuanto a precios en una política basada en tarifas diferenciadas por temporadas y nivel de servicio, en la paridad de precios del propio establecimiento y los distintos intermediarios, y en total y absoluta transparencia de los precios ofertados, esa política de precios se refuerza mediante la creación de un valor añadido claramente diferenciable por cada nivel de cliente objetivo, mediante ofertas adaptadas a las expectativas de los diferentes “targets” a través de la duración de las estancias y el contenido de lo ofertado a cada una de ellas.

            Sin profundizar en tantas variables y con el fin de homogeneizar al máximo con el ejemplo que hemos valorado anteriormente, vamos a suponer el mismo hotel con tres temporadas:

  • Baja con precio de 90,00 € día por habitación, con 243 días del resto del año.
  • Media con precio de 120,00 € día por habitación, con 60 días de junio y septiembre.
  • Alta con precio de 150,00 € día por habitación, con 62 días de julio y agosto.

            Esos precios son como se ha señalado anteriormente transparentes con tarifas que respetan la paridad en todos los casos, vamos a tomar un ejemplo para un día cualquiera de cada una de las temporadas:

 Temporada baja con 243 días de vigencia en la que consideramos que podremos obtener una ocupación como mínimo del 50% y como máximo del 70%, con los siguientes resultados:

  • Con un 50% ocupación, 50 habitaciones a 90,00 € proporciona 4.500,00 € de ingreso, que cubren el gasto fijo, generando como pérdida 50 x 18 = 900,00 € día del gasto variable, lo que de mantenerse los 243 días de esta temporada daría una pérdida de 218.700,00 €.
  • Con un 60% ocupación, 60 habitaciones a 90,00 € proporciona 5.400,00 € de ingreso, con un gasto variable de 60 x 18 = 1.080,00 € y un gasto fijo de 4.500,00 €, totaliza 5.580,00 € de gasto y genera 180,00 € diarios de pérdida, con pérdida en toda la temporada de 43.740,00 €.
  • Con un 70% ocupación, 70 habitaciones a 90,00 € proporciona 6.300,00 € de ingreso, con un gasto variable de 70 x 18 = 1.260,00 € y un gasto fijo de 4.500,00, totaliza 5.760,00 € de gasto y genera 540,00 € diarios de beneficio, con resultado en toda la temporada de 131.220,00 €.

Temporada Media con 60 días de vigencia en la que consideramos que podremos obtener una ocupación como mínimo del 60% y como máximo del 80%, con los siguientes resultados:

  • Con un 60% ocupación, 60 habitaciones a 120,00 € proporciona 7.200,00 € de ingreso, con un gasto variable de 60 x 18 = 1.080,00 € y un gasto fijo de 4.500,00 €, totaliza 5.580,00 € de gasto y genera 1.620 € diarios de beneficio, y 97.200,00 € en la temporada.
  • Con un 70% ocupación, 70 habitaciones a 120,00 € proporciona 8.400,00 € de ingreso, con un gasto variable 70 x 18 = 1.260,00 € y un gasto fijo de 4.500,00, totaliza 5.760,00 € de gasto y genera 2.640,00 € diarios de beneficio, con beneficio en toda la temporada de 158.400,00 €.
  • Con un 80% ocupación, 80 habitaciones a 120,00 € proporciona 9.600,00 € de ingreso, con un gasto 80 x 18 = 1.440,00 € y un gasto fijo de 4.500,00, totaliza 5.940,00 € de gasto y 3.660,00 € diarios de beneficio, con beneficio en toda la temporada de 219.600,00 €.

Temporada Alta con 62 días de vigencia en la que consideramos que podremos obtener una ocupación como mínimo del 70% y como máximo del 90%, con los siguientes resultados:

  • Con un 70% ocupación, 70 habitaciones a 150,00 € proporciona 10.500,00 € de ingreso, con un gasto variable de 70 x 18 = 1.260,00 € y un gasto fijo de 4.500,00 €, totaliza 5.760,00 € de gasto y genera 4.740 € diarios de beneficio, y 293.880,00 € en la temporada.
  • Con un 80% ocupación, 80 habitaciones a 150,00 € proporciona 12.000,00 € de ingreso, con un gasto variable 80 x 18 = 1.440,00 € y un gasto fijo de 4.500,00, totaliza 5.940,00 € de gasto y genera 6.060,00 € diarios de beneficio, con beneficio en toda la temporada de 375.720,00 €.
  • Con un 90% ocupación, 90 habitaciones a 150,00 € proporciona 13.500,00 € de ingreso, con un gasto 90 x 18 = 1.620,00 € y un gasto fijo de 4.500,00, totaliza 6.120,00 € de gasto y 7.380,00 € diarios de beneficio, con beneficio en toda la temporada de 457.560,00 €.

            El nivel de beneficios anual con esta política de Revenue Management, nos ofrecería:

El porcentaje de ocupación más bajo cada temporada 172.380,00 € con 55,04% ocupación.

  • Temporada baja      -218.700,00 €
  • Temporada media     97.200,00 €
  • Temporada alta       293.880,00

El porcentaje de ocupación medio en cada temporada               490.380,00 € con 65,04% ocupación.

  • Temporada baja        -43.740,00 €
  • Temporada media  158.400,00 €
  • Temporada alta       375.720,00

El porcentaje de ocupación más alto en cada temporada 808.380,00 €con 75,04% ocupación.

  • Temporada baja      131.220,00 €
  • Temporada media  219.600,00 €
  • Temporada alta       457.560,00

            Comparemos los resultados de estas dos estrategias diferenciadas de Revenue Management en las tendríamos:

            Con la estrategia más normalmente utilizada en un enfoque a la plena ocupación

  • Con una imposible ocupación del 100% el beneficio sería de     711.750,00 € año, sin posibilidad alguna de corrección positiva de la ocupación.
  • Con una ocupación del 85% el beneficio bajaría hasta los            153.300,00 € año, solo dispone de un margen del 15% para alcanzar su techo de producción y un nivel de caída de hasta un 35% si se considera el suelo en el 50% de ocupación.

            La estrategia utilizada durante más de treinta años por el autor de este post, los resultados serían:

  • Con ocupación del 55,04% en total anual             172.380,00 € y dispone de un 44,96% de posibilidad de mejora de ocupación, y de un 15,04% de caída hasta alcanzar un suelo del 40% en el nivel de ocupación.
  • Con ocupación del 65,04% en total anual             490.380,00 € y dispone de un 34,96% de posibilidad de mejora de ocupación, y de un 25,04% de caída hasta alcanzar un suelo del 40%.
  • Con ocupación del 75,04% en total anual             808.380,00 € y dispone de un 24,96% de posibilidad de mejora de ocupación, y de un 35,04% de caída hasta alcanzar un suelo del 40%.

            No creo que sea necesario hacer los cálculos que nos diesen a conocer el potencial de beneficio o perdida que pudieran derivarse de acercarse en mayor medida al techo o suelo, de cada temporada, ya que todos debemos ser conscientes que los datos anteriores no son más que una simulación teórica y que en la vida real de cada establecimiento, la situación puede encontrarse en un mix de resultados que va a depender de la interacción que se cree entre todos los atributos  que puedan incluirse en la estrategia de “Revenue Management”, pero para el autor de este post, y dado que su estrategia ha resultado exitosa en cuantos establecimientos ha dirigido, permitiéndole en todos los casos mejorar sensiblemente sus resultados, no le cabe la menor duda de que es necesario a la hora de definir la estrategia de gestión y la política de precios de un establecimiento hotelero, tener claros los objetivos de rentabilidad, y no condicionar éstos en ningún caso a la plena o máxima ocupación.

            El objetivo del gestor hotelero, debiera ser:

GARANTIZAR LA RENTABILIDAD DESEADA, CON LA MENOR OCUPACIÓN POSIBLE 

            El logro del objetivo de rentabilidad con la menor ocupación posible, tiene como finalidad disponer del máximo número de habitaciones sin la presión de los gastos fijos, en las que podamos ofertar productos de mayor valor añadido, con el fin de lograr mejoras de rentabilidad, y disponer siempre de una habitación para sus mejores clientes.

            El autor de este post, está convencido de que todos aquellos establecimientos que tienen una media de ocupación superior al 75% de sus habitaciones,

TIENE PROBLEMAS DE TARIFA, Y ESTA VENDIENDO POR DEBAJO DE LO QUE EL MERCADO ESTARÍA DISPUESTO A PAGAR POR SUS SERVICIOS.

Los clientes solo buscan precio y eso nos cuesta dinero ¿Se puede cambiar ésto?

Los clientes solo buscan precio y eso nos cuesta dinero ¿Se puede cambiar ésto?

            Es necesario que sean Sebastian Escarrer, Presidente de Exceltur y Vicepresidente de la cadena hotelera Melía quien diga:  ”Varios millones de turistas que recibe España nos cuestan dinero”, para sacar la conclusión de que “la cuestión es cómo podemos cambiar el públicoque llega a este país para que sea absolutamente rentable”, o que sea José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur quien nos diga “No podemos seguir malvendiendo los recursos españoles, nuestras infraestructuras y servicios… Y tratar de competir con precios de países que no tienen ni la imagen de marca ni la trayectoria española. ¿Cuál es nuestro único camino? Regenerarnos, reposicionarnos y vendernos en el valor de lo que podemos ofrecer”

            Que tan significativos representantes de nuestro empresariado hayan tenido que esperar al verano de 2011, para darse cuenta de tan elemental problema de nuestra industria, debe hacernos pararnos a pensar como, cada uno de nosotros va a poder hacer frente a los retos que tenemos por delante, porque si esperamos a las decisiones que puedan tomar los grandes, dadas las pruebas de clarividencia que han demostrado hasta el presente, es posible que terminemos sin salida alguna, para pasar a engrosar la lista de desaparecidos en combate o de establecimientos de baja rentabilidad incluidos en el portfolio de una de las grandes empresas turísticas del país, incluidas las suyas.

            De nada sirve que el señor Escarrer nos diga lo que tan evidentemente conocemos todos, si no ayuda con la fortaleza de su empresa a lograr hacer efectiva la conclusión de su discurso, cuando dice “la cuestión es cómo podemos cambiar el público que llega a este país para que sea absolutamente rentable”, para que no ocurra que sea precisamente quien más capacidad debiera tener para ayudarnos a salir de la situación de baja rentabilidad en la que se encuentra la industria turística de nuestro país, quien de pie a la deducción que en el apartado c) del post Los grandes números de una gran empresa hotelera española Publicado por campo_seoane el 25 de Agosto de 2009, “Que un beneficio de 55 millones de Euros, si no es suficientemente representativo, para una empresa de esas dimensiones, si le permite mantenerse en una dinámica, de bajos precios que puedan arruinar a otras empresas con menor capacidad de resistencia a los vaivenes de la economía.”.

            Sería importante que fuesen las grandes compañías hoteleras, quienes aprovechando las ventajas que por economía de escala se derivan de su tamaño, iniciasen el proceso de regeneración de la industria hotelera, mejorando sus servicios, mediante una adecuada profesionalización de sus trabajadores, ofreciendo a éstos estabilidad y posibilidad de conciliar su vida laboral y familiar, en lugar de seguir trabajando con sistemas organizativos obsoletos y alto nivel de precariedad laboral, tan normal en el trabajo de hoteles y restaurantes de nuestro país, sin darse cuenta del gran coste que les representa la falta de formación práctica y polivalente en las áreas de organización y control, de directivos y mandos intermedios de los hoteles y en más de un caso de miembros del equipo corporativo, con alto nivel de titulación académica que normalmente trabajan bajo protocolos presupuestarios basados en previsiones derivadas de sus históricos, forzando altos niveles de ocupación, en lugar de hacerlo en previsiones apoyados en estudios del mercado, analizando tendencias y usos de la competencia, que les permita diseñar la estrategia más adecuada para la obtención de los mismos resultados con la menor ocupación posible, que resultaría mucho más fácil y económico que la política que usan la mayoría de ellas en la actualidad, para tratar de obtener la mayor ocupación posible mediante equivocadas estrategias de lo que erróneamente definen como Revenue Management.

            Posiblemente si en lugar de pretender copiar sistemas de comercialización diseñados para otra industria y definidos bajo terminología anglosajona, nos centrásemos en llamar a las cosas por su nombre, y en lugar de hablar de Revenue Management, cuya traducción literal nos dirige a la Gestión de los Ingresos, pudiésemos tratar el tema en nuestra propia lengua, llamando a las cosas por su nombre, sin posibles equívocos provocados por una terminología que no es la nuestra, podríamos terminar por estar de acuerdo en que más que la Gestión de los Ingresos, nos debiera preocupar la Gestión de los Resultados, de que nos serviría ser los líderes mundiales del turismo, si ese liderazgo lo lográsemos con cada vez mayor número de turistas que nos costasen dinero, si fuese, que lo es, cierta la aseveración del señor Escarrerde que “Varios millones de turistas que recibe España nos cuestan dinero”, o si como dice el señor Zoreda nuestro único camino es “Regenerarnos, reposicionarnos y vendernos en el valor de lo que podemos ofrecer.

            La realidad es que tanto grandes empresarios como autoridades turísticas, nos hablan de forma constante de conceptos vacios de sentido práctico, como pueden ser

promoción, comercialización, formación,  profesionalidad, calidad

dado como actúan en la mayoría de casos en que hay que hacer frente a los retos que se derivan de tales conceptos, al ser los primeros que demuestran no creer en los mismos.

Promoción: Concepto que si se considera en términos de mercadotecnia consiste en incentivos de corto plazo enfocados a la venta de un producto o servicio, autores como Kotler, Patricio Monta y Mario Farber, Jeffrey Sussman o Ricardo Romero  están de acuerdo en el principio básico de que “es una herramienta que incluye las actividades que usan las empresas para informar de los méritos de sus productos y convencer a los potenciales clientes para que los compren, por medio de acciones que normalmente son limitadas en el tiempo”, sin embargo para la mayor parte de nuestro empresariado, a tenor de sus constantes demandas de más promoción por parte de los gobiernos de turno, parece que podríamos definirla como “actividad con cargo a los impuestos de todos los españoles, que trata por medio de acciones gubernamentales de captar nuevos clientes que sustituyan a los que un empresariado, con más o menos medios económicos, pero insuficientemente formado para el desempeño de sus funciones, se encarga de enseñarles a donde no tienen que volver.”, y para algunos de nuestros gobernantes, sean nacionales, de comunidades autónomas o locales, como “actividad que permite conocer mundo con cargo al presupuesto público y aparecer en la foto de los medios de comunicación que cubren las acciones promocionales.”

Comercialización: Según el Diccionario de la lengua española, en su primera acepción es el “Conjunto de actividades desarrolladas con el fin de facilitar la venta de un producto o mercancía”, y en una segunda acepción es la “Puesta en venta”, en ambos casos a mi juicio, son definiciones a las que les falta un atributo principal, para poder considerarlas completas, por lo que yo las terminaría en ambos casos añadiendo en ambas acepciones “de forma rentable”, a fin de cumplir con el objetivo social de cualquier empresa, que básicamente es “ganar dinero”, ya que no tendría sentido la comercialización de un producto para perder dinero, implicando la necesidad de que la empresa, en este caso la hotelera, tenga claros objetivos previos, que de acuerdo a la estrategia de gestión adoptada, le permitan saber:

1)      Que vender (objetivo de producto a crear, que en una situación de mercado de oferta, como es el actual mercado hotelero español, tiene que estar enfocado a algo más que habitaciones, creando una oferta diversificada y diferenciada generadora de experiencias).

2)      A quien vender (objetivo de cliente al que ofertar el producto, diferenciado los mercados de acuerdo a nacionalidades y/o regiones en el caso del mercado nacional, y medios de distribución más adecuados a la obtención de los objetivos parciales señalados para cada uno de ellos, en la estrategia de gestión).

3)      Como vender (objetivo de distribución íntimamente ligado y condicionado por los dos anteriores, seleccionando los canales de distribución más adecuados a las necesidades o posibilidades de lograr los objetivos parciales de cada mercado definido en la estrategia de gestión).

4)      Cuando vender (objetivo temporal que permita definir la cantidad de producto que debe ser vendido en cada periodo o temporada considerados, de acuerdo con las previsiones ocupación realizada a previos rentables).

5)      A qué precio vender (objetivo de valoración para cada producto 1), medio de distribución 3) y temporada 4), que en relación con cada cliente objetivo 2), nos de paso a conocer la cifra de negocio 6) que debe garantizarnos la estrategia adoptada).

6)      Cuanto vender (objetivo de cuota de ventas relacionado con los cinco anteriores condicionando la organización y coste de la plantilla de personal, como gasto más importante de la explotación de este tipo de industria).

Formación concepto lleno de un realismo teatral y carente de sentido práctico, por cuanto se gastan ingentes cifras de dinero por medio de cursos subvencionados por la Administración en una formación en la mayoría de casos totalmente alejada de las necesidades que señala el mercado, enfocadas a un personal de base, que en la mayor parte de situaciones no puede hacer uso de la formación recibida, al estar la misma alejada de los usos y necesidades reales de las empresas en las que dicho personal realiza su función profesional, al mismo tiempo que se sobrevalora la formación académica con masters y titulaciones cada vez de mayor rango, cuando posiblemente podría tener más sentido y resultaría menos oneroso, dedicar una parte de esas inversiones, en formación práctica y polivalente de directivos y mandos intermedios de las empresas en las áreas de organización y control, que permitiesen mejorar la productividad del personal al servicio de éstas, valorando y pagando a dicho personal por su productividad en lugar de hacerlo por estar ocupando un puesto de trabajo improductivo, por el efecto “waiting” tan extendido en el trabajo de la hostelería.

Mientras empresas e instituciones vean en la formación un negocio, en lugar de una necesidad social y empresarial, este concepto seguirá carente de sentido práctico, pudiendo verificar la validez de la idea de que la formación se ve solo como negocio, en que si se entra en Google e introduce la palabra “formación” como elemento de búsqueda, no aparece una sola entrada definitoria, con 10 páginas en las que aparecen organizaciones sindicales, empresariales, fundaciones, escuelas y centros de formación y consultoría, consultores, etc., pero ni una sola entrada en que se defina que se entiende por formación, hace falta incluir en el navegador “definición de formación” para encontrar el significado de la palabra formación y curiosamente la mayor parte de entradas se relacionan como en el caso anterior a empresas e instituciones cuyo negocio es la formación, estando en la actualidad muy ligado a la idea de formación profesional, enfocada a objetivos de actualización laboral, y la inserción o reinserción de los trabajadores en riesgo de exclusión laboral, sin que la asistencia a dichos cursos, garantice en caso alguno el acceso a un puesto de trabajo una vez terminado el periodo de supuesta formación.

Profesionalidad al contrario del caso anterior no es necesario profundizar nada para encontrar una definición de la palabra profesionalidad, para la que podemos encontrar dos acepciones de la Real Academia Española en el Diccionario de la lengua española que la define como:

1)      Cualidad de la persona u organismo que ejerce su actividad con relevante capacidad y aplicación.

2)      Actividad que se ejerce como una profesión.

            La definición de profesional de la Wikipedia, podemos encontrar que profundiza algo más, al abrirse a consideraciones más novedosas del mundo hispano americano al decir que Un profesional es toda aquella persona que puede brindar un servicio o elaborar un bien, garantizando el resultado con calidad de excelencia.”, siendo a mi juicio muy importante el matiz que señala la frase final de este párrafo, cuando dice “garantizando el resultado con calidad de excelencia” porque es lo que diferencia a un profesional de un trabajador, dado que hay personas que aunque lleven muchos años en un determinado trabajo, y ostenten títulos de formación profesional, universitarios y algún que otro máster que los complementen, nunca podrán ser considerados profesionales, mientras que todos esos títulos no vayan acompañados de un comportamiento en que las características de honestidad, responsabilidad y capacidad no queden acreditadas por la constancia y talento con los que haya desarrollado ese trabajo, debiendo diferenciar por tanto entre la profesionalidad administrativa, es decir la derivada de disponer de un certificado oficial, que habilita para el ejercicio de una determinada profesión, de la profesionalidad derivada del ejercicio de esa profesión con calidad de excelencia, que solo puede otorgar la constancia y talento demostrados en el ejercicio de esa profesión.

            Si lo señalado en el párrafo anterior merece consideración, y vemos el comportamiento de algunos políticos y empresarios en el desarrollo de sus funciones, podríamos vernos obligados a reconocer el vacío de contenido de esta palabra, cuando sale de sus bocas.

Calidad otro concepto vacío de contenido y con escaso nivel de credibilidad en boca de un gran número de políticos y empresarios, por cuanto al tener un alto contenido de percepción personal del individuo que la juzga, su significado puede ser manipulado y retorcido, tanto como unos y otros deseen, sin que sea posible poner a unos y otros de acuerdo en unas reglas que nos permitiesen crear un protocolo de calidad válido para todos los interesados en definirla.

            Pese a lo señalado en el párrafo precedente, hay algo en lo que podríamos estar alguno de nosotros de acuerdo, y es que cuando el único argumento de compra es el precio, detrás de esa reacción de los clientes hay un hecho cierto, y es que existe un nivel de calidad estandarizado, que no vamos a señalar si es alto o bajo, en cuanto se refiere a la calidad intrínseca del producto que ofrecemos a nuestros clientes, pero que sin embargo es baja en lo que se refiere a los estándares de calidad de nuestra gestión, al no permitir que el cliente desde el ejercicio de su libre albedrio, perciba en nuestro producto un nivel de calidad diferenciado con respecto a nuestros competidores, que le anime a elegir nuestro producto a un precio superior al de éstos.

            Si los clientes solo deciden por precio, es porque no existe una percepción de que merezca pagar más por lo que consideran igual, y algo que todos tenemos que tener en consideración es que el estándar de calidad por el que el cliente está dispuesto a pagar más, no lo marcamos nosotros, es decisión que corresponde en exclusiva a nuestros clientes, y a nosotros nos toca averiguar cual es ese estándar de calidad, por el que un determinado número de clientes, en número suficiente para garantizar los resultados que necesita nuestra empresa, está dispuesto a pagar un valor diferenciado sobre los precios de la competencia.

            En definitiva, no podemos pretender que los clientes paguen un precio diferente por servicios estandarizados, ni conseguir compitiendo con esos mismos servicios, alcanzar altos niveles de ocupación si nuestros potenciales clientes, no perciben niveles de calidad que puedan satisfacer sus mejores expectativas de disfrute, no va a ser fácil dar respuesta a la pregunta que se encuentra implícita en la conclusión del señor Escarrer “la cuestión es cómo podemos cambiar el público que llega a este país para que sea absolutamente rentable”, porque no es solo el público que llega a este país, ya que en la actualidad, una parte importante de los españoles que se hospedan en nuestros hoteles, les cuestan dinero, porque ponen por delante la necesidad de hacer caja, que la de ganar dinero, el problema es que podrían ganar más dinero, haciendo menos caja, con mucha menor ocupación, pero no son capaces de dedicar a la gestión de sus resultados, un mínimo del tiempo que dedican a una gestión de ventas que les causan pérdidas.

            Lo triste de esta situación es que no es causa de la crisis, si nos entretenemos en leer post en que se analiza esta situación teóricamente como Cuando vender más, significa ganar menos publicado el 6 de junio de 2009, o este otro referente a una situación real de hace 19 años publicado el 9 de abril de 2009 Mi visión del Revenue Management II- Un caso real sobre las conclusiones de un trabajo de consultoría desarrollado en 1992.

            Posiblemente si muchas grandes empresas, tanto nacionales como extranjeras en lugar de Directores de Ventas y Revenue Managers, gestionando los ingresos de sus hoteles en un enfoque a la plena ocupación, se preocupasen más de tener a su frente a gestores de los resultados, en un enfoque a garantizar su rentabilidad con la menor ocupación posible, dada la imposibilidad en las circunstancias actuales de llenar esos establecimientos a precios rentables, podrían encontrar caminos de diferenciación que hiciesen cada establecimiento rentable, con independencia del nivel de ocupación que su rentabilidad pueda requerir, derivada en cada caso de una estrategia de gestión adecuada a las características y categoría de cada establecimiento y a las circunstancias en que éste deba desarrollar su actividad.

Autor: Miguel Angel Campo Seoane

Post publicado en Hosteltur y Directores de Hotel

Seguimos sin tener claro como comercializar nuestros hoteles

Seguimos sin tener claro como comercializar nuestros hoteles

            La lectura del post de Daniel Carretero “Day Use” publicado el pasado 25 de julio, y alguno de los comentarios al mismo, me ha llenado de perplejidad, por la naturalidad con la que se trata de enfoques de la gestión hotelera, cuyo uso genera a los clientes más insatisfacción que solución a sus problemas, y que van demostrando desde que comienza  su implantación y a lo largo del tiempo, que esa insatisfacción del cliente termina en una reducción de la rentabilidad del establecimiento en el que se realizan esas novedosas prácticas, ya que la falta de análisis de las consecuencias de su implantación, solo permite ver a sus gestores las ventajas del momento en que su uso genera un ficticio aumento de la producción, que no del  resultado final, al no valorar, ni querer ver los efectos secundarios de la receta, y por tanto los daños colaterales derivados del uso de tales prácticas, que me remiten a las generadas en cualquier otra rama de la industria, por economistas y genios del marketing en posiciones de Jefes o Directores de Ventas, cuyo único fin, como tales, parece ser el vender más, aunque dicho objetivo termine representando la ruina de la empresa, cuya ruina no es óbice para que sea líder en ventas de su sector empresarial.

            Afortunadamente me encuentro jubilado, lo que me permite no tener que sufrir en la industria en la que durante 53 años he ejercido mi labor profesional, los usos de los nuevos gurus de la hostelería, que suplen su falta de profesionalidad y conocimientos del sector, con nuevos y “herrados” más que erróneos conceptos de la gestión, tanto de hoteles como de restaurantes.

            Para evitar malos entendidos, y que los buenos profesionales que existen en el sector turístico no se den por ofendidos, quisiera explicar que cuando hablo de falta de profesionalidad, entiendo lo que por tal define la Real Academia Española en su primera acepción Cualidad de la persona u organismo que ejerce su actividad con relevante capacidad y aplicación.”, aplicada al mundo de la hostelería, y no de la segunda, cuando la define como “Actividad que se ejerce como una profesión”, dado que hay personas que por muchos años que lleven ejerciendo una profesión en la que puedan tener relevante capacidad y aplicación, cuando tratan de ejercerla en el ámbito hostelero no sienten, ni aman éste, lo suficiente como para poder ejercerla con tales atributos en este ámbito, como demuestra la deriva de nuestro turismo a lo largo de los dos últimas décadas, sin perjuicio de que podamos considerar los muchos errores que en el terreno de la comercialización se vienen cometiendo a lo largo de los sesenta años de historia de nuestro desarrollo turístico.

            En un país, cuya oferta de alojamiento turístico, considerando hoteles, apartoteles, hostales, pensiones, campings, apartamentos turísticos, casas rurales y segundas viviendas, no permiten alcanzar un número de pernoctaciones superior al equivalente de SEIS SEMANAS AL AÑO de plena ocupación, el pretender que alguno de los integrantes de esa oferta, alcance la plena ocupación, es una idea demencial por parte de aquellos que se la planteen, por cuanto el único argumento en el que podrían apoyarse es el precio, y siempre habrá alguien tan loco o tan desesperado, que esté dispuesto a vender más barato de lo que cualquiera de nosotros pudiera estar dispuesto a hacerlo.

            Puede ser interesante ver Es necesario un cambio de enfoque en la comercialización hotelera con el que se inicia la serie de post “Nuevo enfoque a la comercialización hotelera” del que hasta el momento he publicado Nuevo enfoque a la comercialización hotelera.- Introducción, Nuevo enfoque a la comercialización hotelera: Enfoque a la rentabilidad de la comercialización hotelera. UNO y Nuevo enfoque a la comercialización hotelera: A la busqueda del cliente directo. DOS, estando preparados para publicarse:

  • “Nuevo enfoque a la comercialización hotelera.- Características de la página web. TRES”
  • Nuevo enfoque a la comercialización hotelera.- Como queremos presentarnos ante los potenciales clientes. CUATRO

y en borrador, material para ampliar la serie al nivel que pueda ser de interés para los profesionales del sector, que quieran analizar otras posibilidades de comercialización, que puedan enfocarse al cliente y la rentabilidad de la empresa, sin dependencia alguna para hacerlo, como ya señalamos en párrafo anterior, al imposible objetivo de la plena ocupación.

            Todavía no puedo comprender como supuestos profesionales de este sector, después de cincuenta años de estar comprobando que un enfoque de la gestión a la plena ocupación, solo conduce a resultados decrecientes año tras año, puede seguir queriendo mantener ese enfoque erróneo, y no digamos lo que ocurre, si en lugar de años de vacas gordas, les toca vivir un periodo de vacas flacas, como el que la crisis actual, les obliga a vivir en éstos momentos.

            No es el “Revenue Management” tal y como mayoritariamente se viene usando,  o el “Day Use”, ni cualquier otra idea respaldada de terminología anglosajona, para esconder el “NO SE QUE HACER” lo que va a solucionar los problemas de rentabilidad de nuestros hoteles, no lo van a solucionar tampoco las nuevas tecnologías, porque como extraordinarias herramientas a disposición del gestor, pueden ayudar a solucionar determinados problemas si son bien usadas, o acrecentarlos, si por el contrario se utilizan de forma inadecuada, porque está demostrado que hoy existe más facilidad que nunca para llegar al cliente final, y poder llegar al cliente directo, y sin embargo con esas herramientas a nuestra disposición, dejamos que las mismas sean gestionadas por intermediarios y OTAs que desarrollan estándares para el intercambio de información dentro de nuestra industria, que permiten que empresas tipo Booking, Trivago, Expedia, etc., fagoticen la comercialización turística, dejando sin clientes directos a la mayor parte de establecimientos hoteleros, situación que si hace más de veinte años, tenía algún sentido en los hoteles turísticos de sol y playa, al comercializarse de forma mayoritaria por medio de paquetes que incluían servicios hoteleros, vuelo y transfers, desde la aparición de las compañías de aviación “low cost” y la cada vez mayor presencia de Internet en nuestras vidas, los hoteleros no han sabido aprovechar las oportunidades que estas nuevas circunstancias ponían en sus manos, de forma que hace años hubieran podido acceder al cliente directo, si su falta de iniciativa a nivel individual y de asociaciones profesionales, no hubiera dado pie a que el filón que aparecía ante sus ojos, sin hacer aprecio del mismo, no lo hubieran dejado en manos de emprendedores que sin ser profesionales del sector en la mayoría de casos, supieron ver el potencial que hoteleros y agentes de viajes minoristas estaban despreciando, anclados en fórmulas de comercialización obsoletas.

            En el momento en que estoy escribiendo este post, hay 16 comentarios en el “Day Use”, sin que se entre al fondo del asunto en ninguno, así puedo leer en comentario #3 dcarretero autor del post “Entendemos por “Day Use” habitaciones que tienen una tarifa que contempla el coste de su venta.”, quiere esto decir, que en uso del Revenue Management al uso, una habitación “Day Use” se puede vender siempre que quede cubierto su coste operativo, al venderla de forma complementaria por unas horas a un cliente que no la va a utilizar el día completo.

            Sin necesidad de verlo desde perspectivas morales, sino puramente empresariales, pensando en la rentabilidad de cada acción que podamos poner en marcha en el terreno comercial, creo que hay que tratar de ver más en profundidad los efectos que este tipo de acciones puedan tener a medio y largo plazo.

            Estando de acuerdo con la última parte del comentario #16 dcarretero, “creo que hay que plantearse nuevas fórmulas ante las necesidades actuales”, considero más importante todavía tener muy presente lo que señalo en el párrafo anterior, valorando los efectos negativos y colaterales de según qué tipo de fórmulas pretendamos utilizar, y no considerar como algo nuevo, lo que son fórmulas sobradamente utilizadas desde siempre por cualquier profesional de la gestión que se preocupe de la comercialización de su establecimiento de forma seria, sin quedarse sujeto a métodos o protocolos de trabajo rutinarios, que no tengan en consideración los múltiples factores diferenciadores que hay entre hoteles turísticos de sol y playa, urbanos en su faceta turística y de empresa, ubicados en zonas empresariales o aeropuertos, y tantos y tantos factores de diferenciación como pueden encontrarse en la hostelería actual, que pueden requerir sistemas de organización de personal muy diferente al actualmente considerado normal.

            En los comentarios #2, #5 y #6  de martorres31, se introduce de forma colateral el problema de la organización del trabajo en determinados hoteles, en el #12 montse escribe “habría que implantar un modelo de trabajo interno ad-hoc, …”, y en el #14 DaylightHotels ofertan su aplicación “para iPhone y Android para hoteles de 4-5* con oferta day-use.”, señalando que “La mayoría de los Revenue Manager con los que hemos hablado, no ven el day-use como un problema, sino como una solución: un aporte económico con un coste controlado que no se está aprovechando.”, lo cual es normal, cada uno “arrima el ascua a su sardina”, pero ninguno de los comentarios profundiza en el fondo del asunto, y que desde mi punto de vista, posiblemente equivocado, dado el número de defensores de un Revenue Management que ve este tipo de iniciativas como “una solución: un aporte económico con un coste controlado que no se está aprovechando.”, seguirá siendo un enfoque equivocado de la comercialización hotelera.

            Si vengo defendiendo en múltiples post y comentarios un enfoque de la comercialización a la obtención de la rentabilidad necesaria o deseada con la menor ocupación posible, y  esto implica que no tendré muchas fechas de plena ocupación, no es óbice para que en ningún caso en que el hotel que estuviera dirigiendo haya podido tener alguna fecha de lleno absoluto y haya podido quedar libre alguna habitación ya pagada por clientes que salgan a última hora del día para coger un vuelo de noche, nunca a pesar de haberse facturado y cobrado esas habitaciones a su precio normal en ese día, hayan dejado de ponerse a disposición de una potencial demanda para ser facturadas y cobradas por segunda vez a sus precios normales, si bien en casos especiales de operadores o empresas con situaciones repetitivas de salidas a final del día, se haya podido llegar a acuerdos para la aplicación de una tarifa específica para esos casos.

            A continuación podrán encontrar links a post en defensa de este punto de vista, como:

¿Sabemos donde estamos y lo que queremos?

Cuando vender más, significa ganar menos

¿Hasta cuándo vamos a continuar por el camino equivocado?

Comentemos sobre la lógica de la comercialización hotelera

Parece que no hemos tenido muy en cuenta las opiniones de nuestros clientes

¿Hay errores en el uso del Revenue Management?

Mi visión de la aplicación del Revenue Management – Causas y consecuencias I

Mi visión de la aplicación del Revenue Management – Causas y consecuencias. II

Mis dudas sobre el uso que se hace del Yield o Revenue Management

El Revenue Manager: ¿Comercializador hotelero o “Espanta Clientes”?

Cada día entiendo menos como se gestionan algunos hoteles en el siglo XXI

            Siendo solamente una pequeña muestra de muchos más post sobre comercialización que podrá encontrar en mi blog, así como muchos interesantes post de otros autores como:

¿Por qué quieren vender camas? , Publicado por forumnatura el 13 de Julio de 2011

La intermediacion: Las Vacas o la madre del Cordero, Publicado por juancarlostejedaperez el 7 de Julio de 2011

Superdescuento + Supercomisión: Nuevas caras de un viejo problema, Publicado por cesarlopez el 6 de Julio de 2011

Reflexiones hoteleras, Publicado por JUANCARLOS el 30 de Junio de 2011

            En los señalados así como muchos otros de diferentes autores, se pueden encontrar multitud de ideas, tanto para ser copiadas, o mejor dicho adaptadas a las necesidades de cada uno, e incluso para ser desechadas, si profundizando en las mismas podemos descubrir que la implantación de las mismas, puede tener efectos negativos a medio y largo plazo, aunque parezca que de momento nos ayudan a pasar la crisis, porque estimados colegas, no nos olvidemos de que las crisis son fiel acompañante de nuestro devenir de la vida, fruto de la falta de análisis y de dejarnos embaucar por pseudo-profesionales de innumerables sectores, que de forma constante tratan de convencernos del éxito de sus maravillosas ideas, sin base científica alguna, ni banco de pruebas en las que las mismas hayan podido demostrar su eficacia, mientras si demuestran de forma constante la ineficacia y la falta de sentido de escuchar los “cantos de sirena” que precedieron a las crisis de las “empresas punto com”, la financiera, la inmobiliaria, o las recurrentes crisis de la industria turística que conocemos cuantos hemos vivido de este sector, en el que constantemente nos ofrecen la solución a hipotéticos problemas, que en realidad no tenemos.

            Nuestro problema no está en la falta de herramientas, que se renuevan de forma constante y en muchos casos sobran, ya que el problema real no son las herramientas, si no la forma en que las utilizamos, y sería mucho mejor dicho infrautilizamos, al considerar que la solución está en disponer de nuevas y cada día más sofisticadas herramientas, sin darnos cuenta de que lo verdaderamente importante es aprender a manejarlas.

            Así que, como señalaba en párrafo anterior de este post, no será el “Day Use”, ni el Revenue Management, ni el uso de nuevas aplicaciones para iPhone y Android en cualquier categoría de hotel, o el uso de redes sociales y todo tipo de nuevas tecnologías, la solución al problema de rentabilidad de la industria turística, porque dicha solución está en la forma en que se utilicen todas esas herramientas, y eso requiere empresarios con vocación turística (no especuladores) que sepan rodearse de directivos y equipo humano, con claros objetivos, cualificados y entrenados para poder alcanzarlos.

            En pocos sitios veo la voluntad necesaria para proceder al cambio en los hábitos empresariales y de dirección de la mayor parte de nuestras empresas turísticas, siendo cierto y claramente visible el éxito de las que apuestan por el necesario cambio del obsoleto modelo de gestión de la mayor parte de establecimientos de esta industria, sin que su éxito, sirva de acicate a todos aquellos que se empeñan en enzarzarse en unas guerras de precios que terminan no dando satisfacción ni a los propios clientes, muchos de los cuales se conforman con los malos servicios que reciben, por lo poco que pagan por los mismos, reduciendo la duración de su permanencia en los hoteles, que va bajando año tras año, según ellos por culpa de la crisis, sin preocuparse en averiguar si una parte de la culpa, no estará en la imposibilidad de disfrutar en ese establecimiento de una estancia superior a dos o tres días, por lo que se cambia con mucha frecuencia de destino y establecimiento, viajando más veces en la esperanza de encontrar en alguna parte algo mejor a lo ya conocido.

Autor: Miguel Angel Campo Seoane

Este post está Publicado también en las Comunidades Hosteltur y Directores de Hotel

Nuevo enfoque a la comercialización hotelera.- Introducción

Nuevo enfoque a la comercialización hotelera.- Introducción

            Cuando escribía el post Es necesario un cambio de enfoque en la comercialización hotelera, salieron de forma casi automática las ideas del que publique dos días después con el título Las características de un hotel, condicionan su estrategia y resultados, y pensé que ambos post podían ser la introducción natural a una serie de post que tratase la comercialización hotelera, desde un enfoque diferente al clásico e imposible objetivo de búsqueda de plena o máxima ocupación, que si pudo tener algún sentido en un mercado de demanda, dejo de tenerlo hace muchos años, al pasar a ser un mercado de oferta con un gran número de destinos y establecimientos dentro de éstos, compitiendo entre sí.

            El caso es que no son solo las características de un hotel las que condicionan su estrategia y resultados, también lo hacen las características del destino, formando entre todos los que lo integran unas características propias, que harán éste mas o menos atractivo a los potenciales usuarios, por lo que el trabajo de empresarios y directivos de establecimientos hoteleros, no deben limitarse a tener el mejor establecimiento del destino en el que puedan estar ubicados, ese trabajo debe complementarse con la colaboración con el resto de integrantes de ese destino para conseguir que sea éste, el que represente un atractivo mayor que el de otros destinos de la competencia, porque lo primero que tienen que saber, es que cuando alguien piensa en viajar, sea por trabajo o placer, no piensa en primer lugar en donde se va a hospedar, su primer pensamiento se dirige a un concepto más amplio, a donde necesita o quiere ir, y cuando tiene resuelto y decidido el destino, es cuando inicia su proceso de elección de donde va a hospedarse en ese determinado destino.

            El nuevo cliente turístico es más informado y sobre todo ha viajado más que aquellos que nos visitaban durante la segunda mitad del pasado siglo, por otra parte, es un cliente escarmentado, al haberse sentido engañado por ofertas que sonaban muy bien y que luego nada tenían que ver con la realidad de lo encontrado en el destino elegido, en más de una ocasión, por lo que en muchos casos, es un cliente que dado que no puede estar seguro de la calidad que se le ofrece, busca el precio más económico posible, como elemento compensador de la inseguridad con la que en muchas ocasiones se ve obligado a viajar.

            Los profesionales del turismo, y entre ellos, los hoteleros de forma especial, se quejan de que en la actualidad, el cliente no es fiel, hecho cierto, el problema a mi entender, podría solucionarse, si una parte del tiempo que dedican a quejarse de la falta de fidelidad de los clientes, lo invirtiesen en pensar en la mejor forma de satisfacerles, porque honestamente, alguno de los hoteleros vacacionales e incluso urbanos que leáis este post, ¿pensáis que con el servicio que les ofrecéis, merecéis su fidelidad? Basándome en mi experiencia personal como cliente, visito pocos establecimientos hoteleros que me compensen el viaje, o restaurantes que me justifiquen el salir de casa, por barato que me hayan cobrado, así que podéis imaginar las ganas que me pueden quedar de volver a los mismos, cuando además, siento que he pagado mucho más de lo que merecen los servicios recibidos, así que basándome en mi experiencia personal, que me hace volver a establecimientos que aunque me cuesten algo más, me compensan las molestias del viaje o el posible mayor precio sobre otras ofertas, con la satisfacción que me produce el servicio recibido, la he trasladado a lo largo de mi vida profesional a los establecimientos que he dirigido, al comprobar como Director de Hotel como cambia el sentimiento de los clientes hacia el hotel que pasaba a dirigir, al preocuparme por los sentimientos de éstos a los servicios y precios que les venían ofreciendo.

            He podido verificar que razonables subidas de precio, con perceptible mejora de la oferta, no influye negativamente en la demanda, y que en cuanto el cliente adquiere confianza en el producto, admite subidas aun mayores que puedan compensar una posible disminución del número de clientes, normalmente aquellos más influenciados por el factor precio.

            Un hecho que siempre me ha preocupado como director de establecimientos hoteleros, es el encontrarme al iniciar la gestión de un hotel, con falta casi total de clientes directos y la existencia de un operador turístico dominante, que dificulta una comercialización diversificada del producto, al tener contratadas sin garantía alguna de ocupación la mayor parte de las plazas del establecimiento, siendo mi primera preocupación el análisis de la situación, para determinar los cupos máximos a conceder a cada uno de los operadores con los que se estuviese trabajando, reduciendo el número de plazas de los dominantes, para que en ningún caso supere un mismo operador más del 25% de la oferta, o que operadores de una misma nacionalidad superen más de una tercera parte de ésta, salvo que sean operadores nacionales, en cuyo caso trato de que la oferta de éstos no sea dominante de una determinada región, buscando la máxima diversificación, a fin de evitar antagonismos entre los hábitos del cliente dominante y el resto de la clientela.

            Con el desarrollo de las nuevas tecnologías y la aparición de las compañías de aviación “low cost”, se ha abierto la posibilidad de ampliar la capacidad de gestión directa de los establecimientos hoteleros, posibilidad muy poco explotada por la mayor parte del sector, sometido a unos hábitos de venta intermediada, con precios condicionados por los intermediarios hasta límites muy difíciles de comprender.

            No es fácilmente comprensible como un establecimiento hotelero, que vende durante una importante parte del año, pensiones completas a 20,00 € a un cliente institucional, o que pague por la intermediación realizada por operadores “on” y “off line” a precios ligeramente superiores, comisiones iguales o superiores al 25% del precio real de venta, en la mayoría de casos muy inferior al que pretenden cobrar en las mismas fechas, con igual calidad de servicio y en el mismo tipo de habitación a un cliente directo, al que empujan en brazos del intermediario, al permitir a éste convertirse en su más directo competidor, y en lugar de buscar solución a semejante SINRAZON, solo les oigo un discurso, más cercano a las “Lamentaciones de Jeremías” de casi seiscientos años a. C., que al mensaje que cabría esperar de gestores empresariales del siglo XXI.

            El autor de este post, considera que es necesario un nuevo concepto de hostelería turística, con diferentes tarifas y servicios diferenciados para cada una de ellas, de forma que el cliente pague un precio razonable por el nivel de servicio elegido.

            En esa línea de cambio debería sustituirse la práctica de un Revenue Management enfocado a la plena ocupación por medio del precio, propio de una actividad con un alto nivel de elasticidad en su oferta, que le puede permitir diluir el gasto fijo, entre un mayor número de clientes, situando en el mercado más destinos, puntos de venta o unidades del producto en venta, como puede ser el caso de un asiento de avión, cuyo coste de estancia en un aeropuerto con la tripulación inactiva, puede llegar a tener más coste que si el avión estuviese volando a diferentes destinos.

            Veamos el ejemplo anterior, un avión puede salir con su tripulación de un determinado aeropuerto, y de acuerdo con la distancia realizar más de un viaje, sea de ida y vuelta entre los mismos aeropuertos o con diferentes destinos, y según sea el caso, puede cambiar la tripulación al llegar a determinados aeropuertos, una vez hayan cubierto su jornada de trabajo, para hacerse cargo de otro avión cuando hayan descansado, de forma que cada asiento de ese avión, puede ser ocupado por diferentes clientes varias veces al día, de acuerdo con su programación de vuelos, como podría ser el caso de un avión que sale de Madrid con escala en Sevilla, para continuar viaje a Las Palmas, en esta fase de su actividad puede llevar clientes con destino Sevilla y otros con destino a las Palmas, y coger nuevos clientes en Sevilla con destino a las Palmas, en los asientos que llevase desocupados y los dejados libres por los viajeros que desembarcan en Sevilla, para dejar en Las Palmas todos sus asientos a nuevos viajeros en un vuelo a Londres, donde cambia de tripulación para volar con otros viajeros a Palma de Mallorca y ya desde ese aeropuerto regresar con nuevos viajeros a Madrid.

            Ese avión con un cambio de tripulación ha podido tener sus asientos a disposición de un cliente Madrid-Sevilla, y otro Madrid-Las Palmas, así mismo los asientos ocupados en el trayecto Madrid-Sevilla, en esta población pueden ser sustituidos por otros con trayecto Sevilla-Las Palmas, una vez en las Palmas donde el avión queda vacio, sus asientos podrán ser ocupados por otros clientes para el trayecto Las Palmas-Londres, una vez más para el vuelo Londres-Palma de Mallorca, y otra vez para un nuevo vuelo Palma de Mallorca-Madrid, todo ello en el mismo avión con un cambio de tripulación y las paradas debidas para el embarque y desembarque de viajeros, limpieza del avión, repostaje, servicios y paradas técnicas que pueda requerir el aparato, dando como resultado en un  mismo día, atención a viajeros en vuelos:

  1. Madrid – Sevilla
  2. Madrid – Las Palmas con escala en Sevilla
  3. Las Palmas – Londres
  4. Londres – Palma de Mallorca
  5. Londres – Madrid con escala en Palma de Mallorca
  6. Palma de Mallorca – Madrid

pudiendo cada asiento del avión ser ocupado, en una misma fecha, por pasajeros en cinco aeropuertos distintos con otros tantos destinos diferentes, nos puede demostrar que existe una posibilidad de que los gastos fijos de una aeronave pueden ser diluidos entre un mayor número de asientos (plazas) día, ya que si consideramos un avión de pasajeros con 150 asientos, en el ejemplo que ponemos, consideramos la posibilidad de venta de más de 750 plazas, sumando los diferentes trayectos.

            La necesidad de que en un hotel, el enfoque deba ir dirigido a la rentabilidad y no a la ocupación, nos viene dada por la imposibilidad de diluir los gastos fijos como en el caso anterior, dado que cada plaza, camas en un hotel vacacional de sol y playa, o urbano en población turística en los que la mayor parte de habitaciones serán vendidas para ser ocupadas como dobles, y habitaciones en el establecimiento urbano de negocios, dado que este último venderá la mayor parte de sus habitaciones para uso individual,  al no poder hacer uso de cada cama o habitación más de una vez por día,  sea cual sea el destino en el que el establecimiento se encuentre ubicado, sin posibilidad alguna de elasticidad derivadas de un cambio de ubicación.

            En el siguiente capítulo analizaremos porque el enfoque comercial del hotel debe ir dirigido a la rentabilidad y no a la ocupación.

Publicado en Hosteltur y Directores de Hotel

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